Chullachaqui, yacumama y ayaymama: el bestiario que cuida (y asusta) la selva
No son cuentos para niños: funcionan como un código de conducta. Cada criatura marca un límite —el monte, la cocha, la noche— que más vale respetar.

El chullachaqui es el más conocido: un duende que toma la forma de un familiar o de un animal para meter al viajero monte adentro hasta perderlo. Se lo reconoce por los pies desiguales —uno humano y otro de cabra o de venado—, así que la costumbre al caminar es mirar siempre las huellas. La yacumama, la "madre del agua", es una serpiente enorme que vive en las cochas de aguas quietas: la leyenda dice que cuando alguien ajeno se acerca a una laguna encantada, una tormenta repentina vuelca la canoa y el que cae ya no vuelve.
La lista sigue: el yacuruna, un hombre del río que se lleva mujeres a vivir en el fondo; la yara, una sirena de formas perfectas que seduce a los pescadores; el bufeo colorado, el delfín de río al que se le atribuyen poderes para la brujería; y la ayaymama, un ave nocturna cuyo canto lastimero se explica como el llanto de niños abandonados en el bosque. Distintos personajes, la misma función: poner reglas sobre dónde entrar, a qué hora y con cuánto respeto.
Fuente: pucallpa.com. Texto compilado y reescrito por BogaHub.